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Una reflexión en medio del caos

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Después de casi 6 meses sin escribir, (por estar felizmente dedicada a la maternidad), hoy me veo en la necesidad de hacerlo con una reflexión que ronda mi mente, pero sobre todo mi corazón. Confieso que empiezo a escribir estas líneas sin tener plena certeza de hacia dónde irán, pero sí teniendo claros varios puntos importantes que quisiera mencionar para sembrar esta semilla de incertidumbre que toca cada día mi corazón.

El 5 de junio de 2018 partió mi vida en dos con el nacimiento de mi hijo, Federico.  Ha sido el hecho más fuerte y al mismo tiempo más feliz de mi vida (del parto hablaré otro día). Con él llegaron los momentos más felices de nuestras vidas, de la mía, la de mi esposo y la de nuestras familias. Pero también se fueron las idas al cine, las maratones de Netflix, las dormidas hasta tarde y hasta algunas amistades, esas con quienes celebramos juntos fiestas, cumpleaños, compromisos, emprendimientos; y con quienes también sufrimos algunas pérdidas físicas y materiales, pero con quienes no fue posible celebrar la llegada de Nuestro Hijo. Tener un hijo te despierta una consciencia tan clara de lo verdaderamente importante que es increíblemente sencillo reconocer a los verdaderos amigos, esos que están contigo en las buenas y en las malas.

Sin embargo, esto no es realmente lo importante de esta reflexión, lo que honestamente me ha hecho sentar frente a esta hoja en blanco y empezar a escribir, es pensar en que todos los días mientras estoy en casa viendo crecer a mi hijo y esforzándome para enseñarle cómo darle amor a nuestra perrita, a las plantas, a papá, a mamá y buscando en lo mas profundo de mi ser la mejor versión de mí para enseñarle a ser una gran persona, existe afuera un mundo paralelo, en el que aunque cada vez son más las personas hablando de energías, un mundo holístico, la magia de la espiritualidad y un sin fin de teorías a favor de hacer del mundo un lugar mejor, nos cruzamos con hechos tan fuertes que nos ponen a dudar sobre la confianza.

Hace un poco más de una semana mientras íbamos en nuestro auto de regreso a casa (mi esposo, mi bebé y yo), una mujer pasa aceleradamente junto a nosotros en su camioneta y nos choca llevándose completamente el espejo del lado izquierdo de nuestro carro, inmediatamente nos detuvimos y ella de una forma muy nerviosa intenta explicarnos que no está pasando por una situación fácil en su familia. En medio del caos nos estacionamos un par de metros adelante y de pronto aparece su esposo, quien venía en un carro detrás de ella con sus hijos, dos niños de 2 y 4 años aproximadamente.

La mujer se va con sus niños, el esposo se queda para que de manera pacífica lleguemos a un acuerdo, se nos presenta, nos dice a qué se dedica, como si ser director de cine cambiara en algo las cosas. Nosotros en un plan muy conciliador le pedimos una solución al asunto; él muy apenado se disculpa por su esposa, y nos cuenta que venía muy nerviosa porque estaban justamente saliendo de una cita médica en la que acababan de diagnosticar con Autismo a su bebé de 2 años.

Esto nos derrumbó, su confesión tocó 100% nuestro corazón, creo que sin decirlo mi esposo y yo pensamos en nuestro hijo, así que lo único que hicimos fue darle un poco de aliento, intentar decirle que todo estaría bien y que entendíamos la situación, por lo que consideramos oportuno ponernos en contacto al día siguiente para darle solución a los daños, que afortunadamente sólo habían sido materiales. Él súper confiable nos aseguró que así sería y nos dio las gracias por confiar, porque así fue, nosotros confiamos. De esto ya ha pasado más de 1 semana, y él simplemente no atiende nuestras llamadas, no responde nuestros whatsapps, sencillamente desapareció, y en fin, habrá que echarle tierra al asunto, al igual que a nuestros amigos.

Es ahí justamente cuando se abre un hueco en mi corazón: yo, que todos los días busco la mejor manera de enseñarle a mi bebé cómo ser una gran persona, que con una sonrisa intento transmitirle confianza cuando se cae, que le pido a Dios todos los días que le de carisma para ser una gran niño, un gran adulto, me pregunto ¿por qué esta actitud en el mundo? ¿por qué la ley del más fuerte siempre está por encima del amor, de la confianza?, ¿por qué el mejor consejo que ahora puedes recibir del mundo es “No Confíes”?, cuando honestamente tengo la esperanza en mi corazón al creer en que se puede hacer del mundo un Mundo mejor.

¿Acaso no estamos todos cada vez más conscientes del daño que hace el plástico?, ¿No dejamos de usar popotes (pitillos) para lastimar menos animales? ¿No usamos más pañales biodegradables para contaminar menos? ¿no practicamos yoga para estar más sanos en cuerpo y alma?.

¿En dónde está entonces el cambio?, ¿no debería partir de nuestro corazón, de nuestra conducta diaria, de ser menos agresivos en redes, en la calle, en la familia, con los amigos, en la sociedad?.

Es realmente triste pensar en que cuando me mude de casa tendré que resignarme a perder el depósito de la renta simplemente porque “así es la gente”, o “ustedes más ingenuos que lo dejaron ir, él no va a aparecer”, ¿son estas conductas de la resignación las que debemos asumir porque el mundo ya está tan jodido que simplemente nada bueno va a suceder?.

En fin, por suerte cuando termine de escribir estas líneas me giraré y me encontraré con la sonrisa extraordinaria de mi hijo, quien me permite todos los días volver a confiar y creer que el amor siempre será más fuerte y que por suerte cada nuevo día vuelve a salir el Sol, sólo porque desde el 5 de junio de 2018 mi vida se partió en dos y ahora vale la pena creer que el Mundo puede ser mejor para mí, pero sobre todo para él.

1 comentario en “Una reflexión en medio del caos”

  1. Catica… creo que definitivamente estas cumpliendo tu tarea… tener un hijo para entregarle un mejor ser humano a una sociedad donde “el vivo vive del bobo”… lo que desconocen es que ser “bobo” te hace mejor persona y vivir en armonía en nuestro mundo… creo firmemente en nuestra raices y nuestra crianza y porque queremos un mundo mejor… y veo que quedamos muy bien educadas… el bobo no estan tonto despues de todo… porque busca el bien comun no el bien individual… y la verdad ser bobo hace mi mundo de colores infinitos y me hace extremadamente feliz… hacer el bien inclusive hacerme bien… y no aguantarme lo que no me gusta… no tengo porque hacerlo… creo que alzar nuestra voz en protesta contra las malas actitudes y personas que quieren pasar por encima de nosotros por las razones que sean… no estoy de acuerdo en dejar pasar las injusticias… Ya no mas… y aunque ojalá espero no se quede en palabras al menos hacer que le de pena a una figura publica… un supuesto ejemplo para esta sociedad… que por las razones personales que sea debe asumir las consecuencias de sus actos. Un abrazo gigante y disfruta muchísimo a tu familia que es lo que verdaderamente importa…

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